EL TODO ES MAYOR QUE LA SUMA DE SUS PARTES

EL TODO ES MAYOR QUE LA SUMA DE SUS PARTES

lunes, 4 de febrero de 2013

Y...qué hacer?


¿QUÉ Hacer?

Es tan extensa la telaraña de corrupción que parece formar parte de un paisaje,¿inamovible?

   Cuando los omnipotentes y omnipresentes "mercados" dejan de copar los titulares de los medios de comunicación nacionales,nos asaltan los casos de corrupción de los partidos políticos influyentes en las instituciones políticas y en los aledaños de la monarquía.
  Todo parecía seguir su curso de 'normalidad' hasta que dos plebeyos,dos espirítus deportistas, tesorero uno , máster en subvenciones otro ,y con aptitudes para evadir impuestos,ponen en jaque al Sistema. Toda una oportunidad para abrir más los ojos,si cabe, de una ciudadanía que aún confía en que alguien resuelva el entuerto. Pero también es la oportunidad de las elites económicas y políticas para intentar sacar tajada de la situación y ejercer el ya conocido "quítate,que me pongo"

   Y, de pronto, parece que muchos plantean una solución a lo Berenguer, lo que Ortega y Gasset llamó ( que copio y pego en esta entrada) EL error Berenguer:
Si en el manifiesto de Ortega sustituimos sus referencias a la dictadura de Primo de Rivera por la de los treinta y cinco años de democracia que  'disfrutamos' , podemos tomar el texto como la mejor advertencia de lo que no debería hacer hoy ni la Jefatura del Estado , ni el Partido Popular y sus facciones, ni el Partido Socialista y sus federaciones, o Convergencia, que son los que aún llevan las riendas de este país.

    Que nos propongan unas nuevas elecciones para hacer "como si" todo fuera a cambiar, para cambiar el nombre de un presidente de gobierno, o jefe de estado, que obviamente  saldría  de las filas de los actuales responsables de la mala salud democrática que padecemos, no parece la solución.¡Y es que siguen intentando hacernos creer que en su alternancia maquillada está la solución: no se enteran que ya no cuelan tan facilmente sus engañifas!  Y se frotan las manos los supuestos sustitutos en el PP y en el PSOE ; a los republicanos se les hace la boca agua.
Y todos quieren circunscribir la corrupción a conductas particulares, como si no fuera una manera de actuar que embadurna tanto al poder judicial como a los equipos deportivos
Los primeros que tendría que denunciar y desertar de tales partidos, hacedores y sostenedores del Sistema, tendrían que ser los pringaos de base , que se empeñan en mantener a sus Popes y se muestran incapaces  de pensar y vivir sin unas consignas que les evita pensar por ellos mismos. En esa legión de adictos,y en sus inacautos votantes, tienen su garantía de supervivencia los demagogos que viven su cosa nostra

   ¿De qué nos serviría votar más de lo mismo?

 Si no exigimos al Parlamento que promueva, ¡con urgencia!, eficaces medidas para la regeneración de todas las instituciones, y aprueben un cambio en la ley electoral seguiremos en las mísmas. Son los partidos 'minoritarios' los que se deberían negar a salir de la sede parlamentaria - contarían con el apoyo de los ciudadanos- hasta no conseguir tales cambios,amén de exigir referendum para cualquier cambio constitucional que se proponga en sede parlamentaria.

Estaría justificado rodear el Parlamento como muestra de apoyo a los políticos que se negasen a abandonarlo antes de haber concluído con su urgente tarea.

Ahí va el magnífico texto de u maestro:

         EL error Berenguer,  por J Ortega y Gasset, en el Diario Sol , 15 Noviembre de 1930 (después de la dimisión de Primo de Rivera,crisis económica, y durante la 'dictablanda" de Berenguer, antes de la salida de Alfonso XII)

     "No, no es una errata. Es probable que en los libros futuros de historia de España se encuentre un capítulo con el mismo título que este artículo. El buen lector, que es el cauteloso y alerta, habrá advertido que en esa expresión el señor Berenguer no es el sujeto del error, sino el objeto. No se dice que el error sea de Berenguer, sino más bien lo contrario -que Berenguer es del error, que Berenguer es un error-. Son otros, pues, quienes lo han cometido y cometen; otros toda una porción de España, aunque, a mi juicio, no muy grande. Por ello trasciende ese error los límites de la equivocación individual y quedará inscrito en la historia de nuestro país.

Estos párrafos pretenden dibujar, con los menos aspavientos posibles, en qué consiste desliz tan importante, tan histórico.

Para esto necesitamos proceder magnánimamente, acomodando el aparato ocular a lo esencial y cuantioso, retrayendo la vista de toda cuestión personal y de detalle. Por eso, yo voy a suponer aquí que ni el presidente del gobierno ni ninguno de sus ministros han cometido error alguno en su actuación concreta y particular. Después de todo, no está esto muy lejos de la pura verdad. Esos hombres no habrán hecho ninguna cosa positiva de grueso calibre; pero es justo reconocer que han ejecutado pocas indiscreciones. Algunos de ellos han hecho más. El señor Tormo, por ejemplo, ha conseguido lo que parecía imposible: que a estas fechas la situación estudiantil no se haya convertido en un conflicto grave. Es mucho menos fácil de lo que la gente puede suponer que exista, rebus sic stantibus, y dentro del régimen actual, otra persona, sea cual fuere, que hubiera podido lograr tan inverosímil cosa. Las llamadas «derechas» no se lo agradecen porque la especie humana es demasiado estúpida para agradecer que alguien le evite una enfermedad. Es preciso que la enfermedad llegue, que el ciudadano se retuerza de dolor y de angustia: entonces siente «generosamente» exquisita gratitud hacia quien le quita le enfermedad que le ha martirizado. Pero así, en seco, sin martirio previo, el hombre, sobre todo el feliz hombre de la «derecha», es profundamente ingrato.

Es probable también que la labor del señor Wais para retener la ruina de la moneda merezca un especial aplauso. Pero, sin que yo lo ponga en duda, no estoy tan seguro como de lo anterior, porque entiendo muy poco de materias económicas, y eso poquísimo que entiendo me hace disentir de la opinión general, que concede tanta importancia al problema de nuestro cambio. Creo que, por desgracia, no es la moneda lo que constituye el problema verdaderamente grave, catastrófico y sustancial de la economía española -nótese bien, de la española-. Pero, repito, estoy dispuesto a suponer lo contrario y que el Sr. Wals ha sido el Cid de la peseta. Tanto mejor para España, y tanto mejor para lo que voy a decir, pues cuantos menos errores haya cometido este Gobierno, tanto mejor se verá el error que es.

Un Gobierno es, ante todo, la política que viene a presentar. En nuestro caso se trata de una política sencillísima. Es un monomio. Se reduce a un tema. Cien veces lo ha repetido el señor Berenguer. La política de este Gobierno consiste en cumplir la resolución adoptada por la Corona de volver a la normalidad por los medios normales. Aunque la cosa es clara como «¡buenos días!», conviene que el lector se fije. El fin de la política es la normalidad. Sus medios son... los normales.

Yo no recuerdo haber oído hablar nunca de una política más sencilla que ésta. Esta vez, el Poder público, el Régimen, se ha hartado de ser sencillo.

Bien. Pero ¿a qué hechos, a qué situación de la vida pública responde el Régimen con una política tan simple y unicelular? ¡Ah!, eso todos lo sabemos. La situación histórica a que tal política responde era también muy sencilla. Era ésta: España, una nación de sobre veinte millones de habitantes, que venía ya de antiguo arrastrando una existencia política bastante poco normal, ha sufrido durante siete años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público, el cual ha usado medios de tal modo anormales, que nadie, así, de pronto, podrá recordar haber sido usados nunca ni dentro ni fuera de España, ni en este ni en cualquier otro siglo. Lo cual anda muy lejos de ser una frase. Desde mi rincón sigo estupefacto ante el hecho de que todavía ningún sabedor de historia jurídica se haya ocupado en hacer notar a los españoles minuciosamente y con pruebas exuberantes esta estricta verdad: que no es imposible, pero sí sumamente difícil, hablando en serio y con todo rigor, encontrar un régimen de Poder público como el que ha sido de hecho nuestra Dictadura en todo al ámbito de la historia, incluyendo los pueblos salvajes. Sólo el que tiene una idea completamente errónea de lo que son los pueblos salvajes puede ignorar que la situación de derecho público en que hemos vivido es más salvaje todavía, y no sólo es anormal con respecto a España y al siglo XX, sino que posee el rango de una insólita anormalidad en la historia humana. Hay quien cree poder controvertir esto sin más que hacer constar el hecho de que la Dictadura no ha matado; pero eso, precisamente eso -creer que el derecho se reduce a no asesinar-, es una idea del derecho inferior a la que han solido tener los pueblos salvajes.

La Dictadura ha sido un poder omnímodo y sin límites, que no sólo ha operado sin ley ni responsabilidad, sin norma no ya establecida, pero ni aun conocida, sino que no se ha circunscrito a la órbita de lo público, antes bien ha penetrado en el orden privadísimo brutal y soezmente. Colmo de todo ello es que no se ha contentado con mandar a pleno y frenético arbitrio, «sino que aún le ha sobrado holgura de Poder para insultar líricamente a personas y cosas colectivas e individuales. No hay punto de la vida española en que la Dictadura no haya puesto su innoble mano de sayón. Esa mano ha hecho saltar las puertas de las cajas de los Bancos, y esa misma mano, de paso, se ha entretenido en escribir todo género de opiniones estultísimas, hasta sobre la literatura que los poetas españoles. Claro que esto último no es de importancia sustantiva, entre otras cosas porque a los poetas los traían sin cuidado las opiniones literarias de los dictadores y sus criados; pero lo cito precisamente como un colmo para que conste y recuerde y simbolice la abracadabrante y sin par situación por que hemos pasado. Yo ahora no pretendo agitar la opinión, sino, al contrario, definir y razonar, que es mi primario deber y oficio. Por eso eludo recordar aquí, con sus espeluznantes pelos y señales, los actos más graves de la Dictadura. Quiero, muy deliberadamente, evitar lo patético. Aspiro hoy a persuadir y no a conmover. Pero he tenido que evocar con un mínimum de evidencia lo que la Dictadura fue. Hoy parece un cuento. Yo necesitaba recordar que no es un cuento, sino que fue un hecho.

Y que a ese hecho responde el Régimen con el Gobierno Berenguer, cuya política significa: volvamos tranquilamente a la normalidad por los medios más normales, hagamos «como si» aquí no hubiese pasado nada radicalmente nuevo, sustancialmente anormal.

Eso, eso es todo lo que el Régimen puede ofrecer, en este momento tan difícil para Europa entera, a los veinte millones de hombres ya maltraídos de antiguo, después de haberlos vejado, pisoteado, envilecido y esquilmado durante siete años. Y, no obstante, pretende, impávido, seguir al frente de los destinos históricos de esos españoles y de esta España.

Pero no es eso lo peor. Lo peor son los motivos por los que cree poderse contentar con ofrecer tan insolente ficción.

El Estado tradicional, es decir, la Monarquía, se ha ido formando un surtido de ideas sobre el modo de ser de los españoles. Piensa, por ejemplo, que moralmente pertenecen a la familia de los óvidos, que en política son gente mansurrona y lanar, que lo aguantan y lo sufren todo sin rechistar, que no tienen sentido de los deberes civiles, que son informales, que a las cuestiones de derecho y, en general, públicas, presentan una epidermis córnea. Como mi única misión en esta vida es decir lo que creo verdad, -y, por supuesto, desdecirme tan pronto como alguien me demuestre que padecía equivocación-, no puedo ocultar que esas ideas sociológicas sobre el español tenidas por su Estado son, en dosis considerable, ciertas. Bien está, pues, que la Monarquía piense eso, que lo sepa y cuente con ello; pero es intolerable que se prevalga de ello. Cuanta mayor verdad sean, razón de más para que la Monarquía, responsable ante el Altísimo de nuestros últimos destinos históricos, se hubiese extenuado, hora por hora, en corregir tales defectos, excitando la vitalidad política persiguiendo cuanto fomentase su modorra moral y su propensión lanuda. No obstante, ha hecho todo lo contrario. Desde Sagunto, la Monarquía no ha hecho más que especular sobre los vicios españoles, y su política ha consistido en aprovecharlos para su exclusiva comodidad. La frase que en los edificios del Estado español se ha repetido más veces ésta: «¡En España no pasa nada!» La cosa es repugnante, repugnante como para vomitar entera la historia española de los últimos sesenta años; pero nadie honradamente podrá negar que la frecuencia de esa frase es un hecho.

He aquí los motivos por los cuales el Régimen ha creído posible también en esta ocasión superlativa responder, no más que decretando esta ficción: Aquí no ha pasado nada. Esta ficción es el Gobierno Berenguer.

Pero esta vez se ha equivocado. Se trataba de dar largas. Se contaba con que pocos meses de gobierno emoliente bastarían para hacer olvidar a la amnesia celtíbera de los siete años de Dictadura. Por otra parte, del anuncio de elecciones se esperaba mucho. Entre las ideas sociológicas, nada equivocadas, que sobre España posee el Régimen actual, está esa de que los españoles se compran con actas. Por eso ha usado siempre los comicios -función suprema y como sacramental de la convivencia civil- con instintos simonianos. Desde que mi generación asiste a la vida pública no ha visto en el Estado otro comportamiento que esa especulación sobre los vicios nacionales. Ese comportamiento se llama en latín y en buen castellano: indecencia, indecoro. El Estado en vez de ser inexorable educador de nuestra raza desmoralizada, no ha hecho más que arrellanarse en la indecencia nacional.

Pero esta vez se ha equivocado. Este es el error Berenguer. Al cabo de diez meses, la opinión pública está menos resuelta que nunca a olvidar la «gran vilt`» que fue la Dictadura. El Régimen sigue solitario, acordonado como leproso en lazareto. No hay un hombre hábil que quiera acercarse a él; actas, carteras, promesas -las cuentas de vidrio perpetuas-, no han servido esta vez de nada. Al contrario: esta última ficción colma el vaso. La reacción indignada de España empieza ahora, precisamente ahora, y no hace diez meses. España se toma siempre tiempo, el suyo.

Y no vale oponer a lo dicho que el advenimiento de la Dictadura fue inevitable y, en consecuencia, irresponsable. No discutamos ahora las causas de la Dictadura. Ya hablaremos de ellas otro día, porque, en verdad, está aún hoy el asunto aproximadamente intacto. Para el razonamiento presentado antes la cuestión es indiferente. Supongamos un instante que el advenimiento de la dictadura fue inevitable. Pero esto, ni que decir tiene, no vela lo más mínimo el hecho de que sus actos después de advenir fueron una creciente y monumental injuria, un crimen de lesa patria, de lesa historia, de lesa dignidad pública y privada. Por tanto, si el Régimen la aceptó obligado, razón de más para que al terminar se hubiese dicho: Hemos padecido una incalculable desdicha. La normalidad que constituía la unión civil de los españoles se ha roto. La continuidad de la historia legal se ha quebrado. No existe el Estado español. ¡Españoles: reconstruid vuestro Estado!

Pero no ha hecho esto, que era lo congruente con la desastrosa situación, sino todo lo contrario. Quiere una vez más salir del paso, como si los veinte millones de españoles estuviésemos ahí para que él saliese del paso. Busca a alguien que se encargue de la ficción, que realice la política del «aquí no ha pasado nada». Encuentra sólo un general amnistiado.

Este es el error Berenguer de que la historia hablará.

Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo; nosotros gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestro conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo!

Delenda est Monarchia.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Componente, uno, de las llamada CRISIS ECONÓMICAS

Yanis Varoufakis :”Estados insolventes pidiendo prestado para pagar al BCE que está prestando a bancos insolventes, los cuales, a su vez, reciben capital por parte de estados insolventes, los cuales deben pedir prestado a esos mismos bancos que les prestan parte del dinero que han recibido del BCE” 


Andrew Jackson, séptimo presidente de los EEUU, después de sobrevivir a un atentado con bala, le ganó al banco en 1836

jueves, 5 de julio de 2012

Higgs y su Bosón ganan la apuesta de Stephen Hawking



Los BUSCADORES DEL BOSÓN DE HIGGS,, BBC

domingo, 16 de octubre de 2011

15-Octubre 2011 Gran Movilización Planetaria contra el sistema económico dominante

Fotos :

http://politica.elpais.com/politica/2011/10/16/album/1318727503_222816.html

http://www.nytimes.com/slideshow/2011/10/15/world/20111016-PROTESTS.html

http://www.publico.es/espana/401760/15-o-la-indignacion-de-sol-contagia-al-resto-del-planeta

viernes, 12 de agosto de 2011

Acabemos con el control financiero en la gobernanza europea (pincha)


Necesitamos eurobonos y una nueva carta para Europa

"La crisis europea es señal evidente de que hay que librarse de la camisa de fuerza económica impuesta por el Tratado de Lisboa, el Banco Central Europeo y el poderoso sector financiero"
Susan George
Julio 2011

Entrevistador:
Nick Buxton

EL BUMERANG DE LA DEUDA pdf. Susan George (pincha aquí))



"El trabajo del científico social responsable es descubrir esas fuerzas (de riqueza,poder y control ), para escribir sobre ellas claramente,sin jerga...y finalmente para tomar una posición de defensa en favor de los desfavorecidos,de los de abajo,de las víctimas de las injusticias" 


Susan George, presidenta del Transnational Institut y de ATTAC-Francia (Asociación para la Tributación de las Transacciones financieras para Ayudar a los Ciudadanos)

martes, 12 de julio de 2011

INTELECTUAL RADICAL,CRÍTICO Noam Chomsky

Pincha para ir al artículo de Noam Chomsky en el que relata su formación humanista relacionada con los avatares económicos y políticos desde los años 30 hasta hoy.

viernes, 14 de enero de 2011

WIkiLEAKS ¿Maniobras persuasivas a la luz ?

Nada me sorprendió en su momento de los cables-wikileaks sobre España: todo sabido o más que sospechado. Y así con todo lo referido a paises de Europa.
Sin embargo veo con más enjundia lo relacionado con Bolivia, Cuba, Túnez, Yemen.. porque pone a los pies de los caballos a sus dirigentes : la información filtrada sí que puede desestabilizar a esos países por servir de agitación a sus ciudadanos. Vamos, que a Israel y EEUU les viene bien hacer ver que eso son filtraciones:es la manera más eficaz de que los ciudadanos de los paises con los que están en conflicto den por veraz la información sobre sus gobiernos. El cebo son los estúpidos cables acerca de los países europeos que a su vez serían los divulgadores y los que otorgarían fiabilidad a las supuestas filtraciones. ¿Somos unos estúpidos ingenuos los que en un principio pensamos en la autenticidad de la supuesta filtración?

martes, 13 de octubre de 2009

Nobel de Economía 2009 para la politóloga Elinor Ostrom y Williamson



Elinor Ostrom, coganadora del Nóbel, Profesora de Asuntos Públicos y Ambientales en la Universidad de Indiana, miembro del programa de Ciencia Cognitiva
Uno de sus estudios  ha sido  las forma de autogobierno estable (sostenible) de propiedades comunales, dirigidas por sus propietarios durante siglos,como es el de las comunidades de regantes que en la Edad Media crearon el Tribunal de Aguas en el levante español.
En la web de la Universidad nos dicen lo que es la Ciencia Cognitiva


La ciencia cognitiva es el estudio interdisciplinario de la mente y de la naturaleza de la inteligencia. Los alumnos provienen de una amplia gama de formaciones -- incluyendo la psicología, la informática, la filosofía, las matemáticas, la neurología, y otras -- pero comparten el objetivo  común de entender la mente. El entrenamiento en ciencia cognitiva prepara a los estudiantes de forma admirable para muchas de las carreras que son campos de crecimiento importantes en el siglo XXI, incluyendo: telecomunicaciones, procesamiento de la información, análisis médico, interacción persona-ordenador, y educación.



más en  
http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2009/press.html
http://www.pnas.org/content/103/51/19224.abstract
http://www.eumed.net/cursecon/textos/Ostrom-complejos.htm

viernes, 9 de octubre de 2009

OBAMA, NÓBEL DE LA PAZ 2009

La física cuántica nos ha mostrado que el observador influye en lo observado: si queremos ver la luz como una onda esta se comporta como una onda; si queremos verla como partícula ésta se comporta como una partícula.
Quiero ver en el gesto hacia Obama del Nobel,  el de  ayudante del ciudadano-observador de la realidad política planetaria que, con herramientas de observación diferentes a las utilizadas hasta ahora, tiene la esperanza de que las nuevas perspectivas de los observadores provoque cambios profundos en la realidad observada.

martes, 29 de septiembre de 2009

OPINIONES ON-LINE : Dos caras de una misma moneda

La prensa expande el pensamiento único y ofrece sus páginas de opinión online para que sus lectores se revuelvan en sus correctas tesis políticas.
 Y es que después de navegar por los distintos foros de opinión, ofrecidos a pié de ciertos artículos de media-información en periódicos de tirada nacional, se puede concluir que los “opinadores”  están abducidos  por lo políticamente correcto de alguna de las dos caras del pensamiento único .
Tanto en temas de política doméstica como internacional, los líderes de la correcta opinión  han calado tanto en la ciudadanía que el pensamiento único a dos caras -tan cómodamente instalado - es lo que prevalece en sus foros: las opiniones, trufadas de eslóganes trillados hasta la saciedad en los últimos treinta años -con variaciones y regurgitaciones de decenios anteriores-, reflejan un espíritu esclavo a ideologías petrificadas : ciudadanos que el valor que otorgan a la  democracia, convocada cual mantra, es el de poder llamar al otro, ¡carca! , progre! ,comunista!, fascista! : el fin del “debate” parece ser defender unas siglas que, cual pararrayos, desvía la carga del análisis y cualquier reflexión al respecto. 
Llego a pensar que los “opinadores” no son ciudadanos que paseaban por la web dispuestos a contrastar y enriquecer los argumentos allí expuestos, sino fanáticos justificando una cara y disparando a la otra. Y, cuando decido que no, que no son  fanáticos, y que la univisión polarizada se debe a la juventud de nuestra democracia, me topo con la  reflexión acerca de las posibilidad de debate en la sociedad de hoy, en el diálogo sostenido entre P. Sloterdijk y A. Finkielbraut:


 “Todavía queda suficiente gente común para que los debates puedan nacer y tomar cuerpo, pero no hay suficiente cultura, civilización, gusto por la conversación, humildad ante la complejidad de las cosas, como para que los debates sean dignos.” - Los Latidos del Mundo  (Ed.AMORRORTU 2009)-
¿Consuelo o desuelo?

¿ RADICALIZACIÓN de la DEMOCRACIA ?

Ernesto Laclau & Chantal Mouffe - Hegemonía y estrategia socialista